sábado, 3 de abril de 2010

FELICES PASCUAS, BURRITO!


Felices Pascuas, la casa está en ordenAstrada cambió de parecer y le dio pista al Burrito, aunque nunca haya solucionado su problema. El jujeño se concentraría y, en principio, iría al banco. Un manotazo a la derecha...JORGE LOPEZ |
Así fue el año del Burrito: arrancó la pretemporada el 2 de enero, jugó un superclásico de verano, jugó sólo dos partidos en el Clausura, faltó a un par de prácticas, fue a la cancha el día de su cumpleaños y ahora regresó a los concentrados.

"¿Quién? ¿Yo?".

Iban 25 minutos del ensayo de fútbol táctico en el Monumental, los titulares perdían 2-0 y Astrada estaba muy disconforme con el rendimiento de sus 11 elegidos. El DT ardía. No podía digerir el flojo desempeño. Se impacientaba mientras, a unos metros, un Ariel Ortega con pechera celeste -rasgo distintivo de los suplentes- caminaba hacia el córner y se preparaba para salir de contra. Entonces se escuchó la voz alzada del entrenador:

-¡Ariel, vení!

-¿Yo?

El jujeño, incrédulo, pensó que el llamado era una jugarreta de su imaginación, una travesura orquestada por sus ganas de volver a jugar. Pero el "vení" del Jefe se repitió con convencimiento: sí, era para él. A partir del instante en el que el jujeño salió del freezer y le pasó su pechera a Mauro Díaz, el reloj se detuvo en Núñez (tanto en la cancha como en los despachos de los dirigentes), los flashes se reprodujeron con voracidad en los medios y los celulares empezaron a sonar con furia en la primera planta del estadio. El escenario cambió por completo: finalmente, la coyuntura de un River en caída libre le torcía el brazo a Astrada. Tras dos derrotas consecutivas, silbidos, reproches y banderas en contra del equipo, el Jefe puso marcha atrás y sacudió el ambiente. A horas de unas ¿Felices? Pascuas, la casa está en orden...

Indultado pero falto de fútbol, Ortega no la rompió ni sorprendió por sus gambetas impredecibles. Tuvo una práctica normal, de las tantas que mostró desde que sus descuidos en su vida privada comenzaron a repercutir en su rendimiento. Con más entusiasmo que desequilibrio, el 10 reforzó a los titulares sin demasiada suerte: ganaron los suplentes 3 a 0, con un gol que convirtió Mauro Díaz luego de cambiar roles con el jujeño...

Si bien el entrenador no definió si lo concentrará (es lo más probable, al igual que un lugar en el banco) para el partido contra Lanús, los 25 minutos del Burrito para los titulares condicionó su decisión. Los escenarios que pueden generarse a partir de ahora son varios:

1) Si no lo cita. Podría provocar el enojo de Ortega y que éste sume otro problema descargando su furia. 2) Si lo cita y el jujeño le cambia la cara al equipo. Ahí el DT podría ser cuestionado por haberlo dejado nueve partidos afuera del peor River de estos años. Saldrá del placard el "¿por qué no lo puso antes?". 3) Si va al banco y no lo pone. Ahí la gente quizá recurrirá una vez más al "Orteeega" como grito de guerra. Será como tener en el banco una bomba de tiempo.

La postura del Jefe provocó un quiebre. ¿Cómo caerá la medida en los jugadores relegados que cumplen con todas las normas dispuestas por el Negro? ¿Cuál será la reacción de los dirigentes que ya trazaban una estrategia para preparar la no renovación de Ortega? Lo cierto es que el problema de fondo, el que originó el conflicto, sigue intacto: el Burrito no se rehabilitó de su adicción al alcohol y hasta hace dos fechas mostraba su enojo con el cuerpo técnico entrenándose a su antojo. El domingo es Pascuas. ¿La casa está en orden?

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